Es fundamental limpiar el rostro
por la mañana y por la noche para limpiar los poros. Cuando logres eliminar los
puntos negros, mantén esta rutina para que no te aparezcan de nuevo.
¿Qué son los puntos negros?
Esos famosos y antiestéticos
puntitos que te aparecen en determinadas áreas, como la nariz, el mentón, las
mejillas o alrededor de los labios, son células muertas, “mezcladas” con sebo.
Se ven oscuras por la oxidación que se produce al tomar contacto con la
superficie.
No siempre están relacionados al
acné (a diferencia de lo que se cree), sino también al exceso de producción de
grasitud en la piel. Por ello suelen ser más frecuentes en los meses de calor.
De vez en cuando aplica
mascarillas caseras, hechas con avena, yogur o azúcar: son exfoliantes por
excelencia.
¿Cómo quitar los puntos negros?
Existen varios métodos para poder eliminar los puntos negros de tu rostro
y verte excelente. Aquí te presentamos los trucos más eficaces y populares para
combatir con este problema:
Compra un pegamento (uno de esos
que se usan en la escuela, que no sea tóxico). Vaporiza tu rostro con el agua
bien caliente o coloca una toalla mojada. Luego aplica el pegamento en las
áreas donde están los puntos negros. Espera hasta que se seque completamente.
Cuando esté duro, quítalo como si fuera una cinta. Si lo giras, podrás ver que
allí están todas las raíces de los puntitos.
La segunda alternativa es
aprovechar el baño y quitarlos uno por uno. Calienta la piel del rostro con el
agua de la ducha para que los poros se expandan. Si oprimes lentamente y con
suavidad, saldrán solos, aunque deben ser poco profundos para ello. Una buena
opción es usar una pinza de depilar para quitarlos, una vez que “asoman” por la
piel. Así evitarás las marcas.
Usa un exfoliante suave (puede
ser una mascarilla casera o comprada) para eliminar todas las células muertas.
Al limpiar la piel, sécala bien, dando golpes suaves con una toalla. Coloca una
compresa húmeda por unos 10 minutos para suavizar los puntos negros. Seca bien.
Arma bolitas de algodón y coloca una en cada punta de tus dedos: así no
resbalarán por el rostro y no marcarán tu piel. Aplica una suave presión hasta
que vayan saliendo.
Este método requiere de un
cepillo de dientes que ya no vas a utilizar y dentífrico. Aplica la pasta como
si fuera para lavarte los dientes. Moja el cepillo y tu rostro con agua tibia.
Cada día antes de ir a dormir por algunos minutos cepilla suavemente en la
zona, donde están los puntos negros. Luego esteriliza el cepillo con agua
hirviendo, aunque ya lo destines solo a este fin. Lava bien el rostro y aplica
una crema hidratante.
Prepara un loción con zumo de
lima, aceite de almendras y glicerina en partes iguales. Aplícalo en el rostro
todos los días por la noche y déjale actuar al menos 15 minutos. Luego lava la
cara con agua tibia. Así eiminarás los puntos negros y también reducirás las
manchas en el rostro.
Bate una clara de huevo y
aplícala en todo el rostro, pero, principalmente, en las zonas, donde se forman
los puntos negros. Coloca dos hojas de papel higiénico o servilleta de papel y
espera una hora antes de que se seque bien, es decir, cuando el papel esté
duro. Quítalo suavemente. Enjuaga todo el rostro con agua tibia. Seca sin
frotar.
Enjuaga tu rostro con agua tibia
o caliente para que los poros se abran. Luego coloca en la esquina de la toalla
un poco de aceite de oliva o de almendras. Añade pasta de dientes encima.
Aplica de manera suave, pero firme, sobre la nariz o en la zona donde tienes
puntos negros. Masajea en círculos. Si lo ves necesario, puedes repetir la
mezcla. Espera 5 minutos y enjuaga con agua tibia.
Calienta una toalla con la estufa
o con agua hirviendo. Sin que te queme, colócala en tu rostro por diez minutos,
hasta que se enfríe. Lava el rostro con agua caliente con un jabón neutro.
Enjuaga con agua fría para que se cierren los poros y aplica un humectante que
no contenga aceites. Luego aplica alcohol y masajea por cinco minutos. Enjuaga.







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