La clave es utilizar protector
solar, consumir antioxidantes y realizar una limpieza correcta. De esta forma
también se reduce el riesgo de cáncer de piel. Todos sabemos los efectos
nocivos que tiene el medio ambiente, pero menos conocidos, hasta ahora, son los
efectos adversos en la piel. “La contaminación puede causar un tono disparejo,
acelerar el envejecimiento e incluso provocar cáncer de piel”.
El primero de ellos es lavar
el rostro diario para reducir la carga
que la contaminación pone en la piel”, dice Erin Gilbert, doctora y profesora
de asistente de dermatología en State University of New York Downstate Medicaln
Center. Por la noche, se requiere un ritual de mayor profundidad para remover
la película de contaminantes potencialmente dañinos, sin mencionar el maquillaje, la suciedad diaria y el sudor.
El objetivo es deshacerse de todo sin
demasiada exfoliación, secamiento o irritación, lo cual puede exacerbar
condiciones de la piel como el acné. El
doctor Bank recomienda usar el mismo jabón
de rostro de la mañana en la noche, pero con un cepillo eléctrico.
El segundo paso consiste en
neutralizar. Cuando la contaminación penetra en la piel, crea radicales libres,
moléculas altamente inestables que tienen electrones sin pareja. Estas
moléculas actúan como pelotas de ping-pong, rebotando por doquier en tu piel en
su búsqueda para robar el electrón de una célula sana y, por consiguiente
dañándola.
Literalmente hacen hoyos en el colágeno, que es
lo que da firmeza en la piel y lo peor es que pueden causar daños en el ADN y
mutación de célula, lo que puede conducir al cáncer. Pero existe una solución:
los antioxidantes. Para proteger la piel, aplica un suero con antioxidantes por
la mañana y repite por la noche para aumentar su poder reparador. Come
alimentos ricos en antioxidantes como moras, verduras de hoja verde y frijoles.
El tercer paso:
Crea un escudo protector. La contaminación no sólo daña la piel, sino que
también contribuye a la erosión de la capa de ozono, que ayuda a protegernos de
los rayos dañinos del sol. De modo que recibes una mayor exposición, incluso en
días fríos y nublados.
Eso significa un
aumento en quemaduras solares, y como los rayos UV son más potentes, la híper
pigmentación o inflamación empeora.
Aplica un grado de protección 30 diariamente; las últimas formulas
contienen antioxidantes, impulsando sus poderes en contra de la contaminación.
La clave es utilizar un protector solar,
consumir antioxidantes y realizar una limpieza correcta. De esta forma también
se reduce el riesgo de cáncer de piel.







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