Tanto si necesitas reblandecer
los callos de tus pies o quieres darte un capricho un día, hacerte una pedicure
es la solución perfecta. Con algo de tiempo y un poco de esfuerzo, tendrás unos
pies sedosos y unos dedos perfectamente pintados que harán que todo el mundo te
envidie.
1.Quita cualquier resto de
esmalte. Aunque parezca obvio, quitar el esmalte que pudieras llevar en las
uñas es uno de los primeros pasos más importantes para hacerte una buena
pedicure. ¡Es difícil añadir otro color sobre uno que ya llevas! Usa
quitaesmalte, asegurándote de llegar también a los bordes de las cutículas.
2. Humedece tus pies. Llena un
barreño o palangana con agua caliente, y si quieres, una pizca de sales de baño
o aceites. ¡Es el momento de sentarse y relajarse! Deja que se humedezcan tus
pies durante 10 minutos; el agua caliente reblandecerá los callos endurecidos y
limpiará la suciedad que se haya podido acumular. También ayudará a reblandecer
las uñas y cutículas, lo que es extremadamente importante a la hora de preparar
tus uñas para pintarlas.
3. Corta y lima tus uñas. Empieza
por recortar tus uñas usando un cortaúñas para cortarlas lo suficiente y que se
vea un poco de blanco en las puntas. La forma de la uña debe ser ligeramente
cuadrada y siguiendo la línea natural de tus dedos. Utiliza una lima de uñas
para limar los bordes que pueda haber dejado el cortaúñas y darles algo más de
forma si lo prefieres.
Evita cortar tus uñas con una
forma redondeada ya que puede hacer que se encarnen. Si puedes, intenta limar
tus uñas en la misma dirección para evitar descascarillar las capas y dañar tus
uñas.
4. Prepara tus cutículas. Aunque
este paso es opcional, puede ser de gran ayuda a la hora de hacer que tus pies
estén mejor preparados para pintar las uñas. Usa un palito de naranja para
echar hacia atrás suavemente la cutícula de cada uña. Si tienes un
cortacutículas, corta con cuidado el exceso de piel que se crea con el paso del
tiempo. Usa un poco de aceite de cutículas para dar un masaje cuando termines
para hidratar un poco más la piel sensible.
5. Pule las imperfecciones de las
uñas. Usa el pulidor de uñas para eliminar las rugosidades y bordes más duros
de la capa superior de las uñas. Presta especial atención a los bordes que
acabas de recortar o limar, ya que suele ser necesario biselar un poco estas
zonas para "aplanar" las uñas, por así decirlo. Usa tu pulidor de
uñas en la misma dirección, inclinándolo para cubrir todo el espacio de cada
uña.
6. Limpia y suaviza tu piel. Es
el momento de pasar al propio pie. Usa tu piedra pómez para eliminar las
callosidades del talón y la almohadilla de tus pies. Puedes frotar con fuerza
en estas zonas porque la piel es más gruesa y está acostumbrada al
"dolor". Cuando elimines cualquier resto de piel seca o callosidad,
puedes utilizar un cepillo de cerdas para limpiar todo el pie. Pasa el cepillo
por entre los dedos y todo el puente del pie, añadiendo jabón si quieres
limpiarlo un poco más.
Asegúrate de enjuagar
completamente tus pies con un poco de agua después de frotarlos. Evita usar
herramientas del tipo de los "ralladores de queso" en tus callos
porque está demostrado que son peligrosos y pueden causar infecciones fúngicas
(hongos).
7. Termina la preparación para el
esmalte. Retira tus pies del barreño y vacíalo. Seca completamente tus pies, y
si quieres, masajéalos con una crema. Si eliges hacer esto, usa un poco de
quitaesmalte para limpiar de nuevo tus uñas ya que la crema puede impedir que
se adhiera el esmalte.
8. Aplica una capa base. Utiliza
un esmalte transparente como capa base protectora en todas tus uñas. Esto
evitará que el esmalte amarillee tus uñas además de darle al esmalte de color
una base sólida a la que adherirse.
9. Aplica el color que prefieras.
Elige un esmalte de color y pinta cada una de tus uñas. Empieza por el centro
de la uña cerca de la cutícula y da pasadas largas con el pincel hasta la punta
de la uña para rellenarla con el color. Ve desde el centro hacia afuera hasta
que pintes todas las uñas y utiliza una de tus uñas de las manos o un palito de
naranja para quitar cualquier pizca de esmalte que haya caído sobre tu piel.
Quizá necesites dos capas de esmalte para obtener una capa perfectamente opaca
de color.
10. Termina tus uñas. Espera unos
minutos para que se seque el esmalte y añade otra capa de esmalte transparente.
Esto mantendrá el esmalte de color en su lugar y ayudará a que se dure más
tiempo sin descascarillarse. Después protege tus pies durante 10-15 minutos
hasta que el esmalte se seque completamente. Comprueba con el dedo si el
esmalte aún está pegajoso; cuando esté completamente suave al tacto y no se
emborrone con la presión, ¡habrás terminado! Ahora ve y enseña tus nuevos y
bonitos dedos y disfruta de la suavidad de tus pies.






.png)



0 comentarios:
Publicar un comentario